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“COMBINACION
PERFECTA”
Diario de una vuelta por las Antillas
Holandesas.
EXCLUSIVA por Milton Barquero
de Gitanos Moto Club
Rider del mes y columnista
de Ticochoppers.com |
Por que el título? Motos-Buena
Compañía-Viajar-Vacaciones-Rally-.
Desde el primer contacto en el 2003 con un miembro de los
Easy Riders de Curacao, se empezó a cultivar una amistad
entre nuestros respectivos grupos, dicha amistad trascendió
fronteras, distancias y una gran cantidad de agua, se reafirmó
con la primera visita que nos hicieron para participar en
la primera edición del CARIBCAM, y luego siguió
creciendo para una segunda edición, solo que con nuevos
amigos motivados a venir a Costa Rica gracias a los buenos
comentarios, es así como entramos en contacto con los
Bonaire Bikers.
La invitación para devolver la visita tanto a Curacao
como a Bonaire, estaba sobre la mesa, sin embargo se hacía
muy difícil el atenderla, de ahí que al Rally
en Curacao solo uno de nuestros miembros –Ben- pudiera
asistir, sin embargo durante ese mismo Rally, la gente de
Bonaire nos extendió nuevamente la invitación,
ofreciéndonos diversas facilidades para que participáramos.
Finalmente gracias a Leo, Kellie ( Curacao ), Mocky, Lando
( Bonaire ) y por supuesto a las llamadas, correos y especialmente
mediante la intervención de Ben ( vivió y se
casó en Curacao ), le dimos forma al plan e hicimos
valijas.
Empezamos
Como la mayoría de ustedes, sabía de la existencia
de Curacao pero nunca había escuchado de Bonaire, a
pesar de considerarme con conocimientos aceptables de geografía,
no tenía ni idea de en que parte del Caribe se encuentran
las sonadas Antillas Holandesas.
Así que ubiquémonos en el mapa, las Antillas
Holandesas son un grupo de islas en el mar Caribe frente a
la costa de Venezuela de ellas hay 3 que son el ABC Aruba,
Bonaire y Curacao.
Ya que no soy grato en USA, después de tener visa múltiple,
la dejé vencer y cuando fui me la negaron en 2 ocasiones,
así que no me quedaba otra alternativa que volar a
Curacao por una ruta que no incluyera a USA, por eso salí
con mi esposa un día antes que el resto del grupo.
Salimos el 31 de Agosto, y arrancamos como el “lechero”
–haciendo demasiadas escalas- San José-Panamá-Santo
Domingo- en donde pasamos la noche, llegamos a las 11:00 p.m.
y salir de ese aeropuerto no se veía nada amigable,
había hecho reservaciones en el hotel más cercano
al aeropuerto –5 min- sin embargo para llegar necesitábamos
un taxi y la verdad, ninguno de los “caballeros”
se veía confiable, así que aprovechamos la presencia
policial para pedir un poco de ayuda así que nos puso
en contacto con un taxista oficial, pero para sorpresa terminamos
en un “tumbón” bastante destartalado que
gracias a Dios nos llevó sin contratiempos al Hotel.
Al día siguiente salíamos temprano por lo que
no había tiempo de turistear, así que optamos
por desayunar, sinceramente comí como un cerdo- lo
necesitaba- además había que aprovechar que
estaba incluido en la tarifa.
Salimos en taxi hacia el aeropuerto, y no pude evitar recordar
al “Barbas” –de la Legión- y su famosa
expresión-piropo ¡San Pedro de Macorís¡
cuando ví un rótulo con el nombre de ese pueblo.
Después
de un atraso en el vuelo –nos cambiaron el avión-
volamos hacia Curacao, salimos del aeropuerto sin saber
para donde íbamos o donde nos íbamos a
hospedar, todos los arreglos habían sido hechos
pero no tenía confirmación, íbamos
confiados en que nos recogerían, pero al salir,
no había ninguna cara conocida, tenía
tal cara de preocupación que mi esposa decidió
tomarme una foto sentado sobre
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la maleta viendo un gran letreroque
decía BON BINI ( Bienvenidos ) después de unos
minutos y varios cigarros vi a Keilly y a Leo que se aproximaban
–nunca me había sentido tan bien de ver a alguien
que no fuera familia-
Nos llevaron a los Apartamentos Holanda en Joana, dejamos
el equipaje y nos llevaron a comer un “steak”
de primera en el restaurante el Rodeo, luego nos recogieron
nuevamente para ir a casa de Leo, por un pick up para cargar
el resto del equipaje de nuestros compañeros que estaban
por llegar.
Al día siguiente nos levantamos bien temprano y nos
dirigimos a una marina, sabíamos que viajaríamos
vía marítima hacia Bonaire, pero nos esperaba
una sorpresa, ya que en principio teníamos entendido
que cruzaríamos en un barco grande junto a las motos,
pues no, se había hecho arreglos para ir en el “HARMONY”
una bella “panga”, con todas las comodidades del
caso, 2 habitaciones, a/c, dvd, etc.
El color
del agua, para mí una novedad, realmente a pesar
de la belleza de nuestras playas, nuestro mar siempre
tiene un tono verdoso, en Curacao o Bonaire no, ahí
era un azul oscuro, intenso y cerca de la orilla, un
tono turquesa casi artificial, una imagen que me va
a quedar grabada de por vida.
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Empezamos
a descargar el equipaje, y yo seguí embobado
con la transparencia del agua, en fin, nos recogió
Mocky ( secretario Bonaire Bikers ) en un pick up y
nos dirigimos a una casa que había dispuesto
para nosotros.
La casa...perfecta¡ completamente amueblada, pero
lo más importante con AIRE ACONDICIONADO, ya
que ahí no es lujo, es una necesidad, casi como
respirar. |
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Especialmente para un
poco de tiquillos como nosotros.
Nos instalamos a la perfección en la nueva casa BIG
BROTHER, ahora era tiempo de ir a buscar transporte –
o
digamos más bien- independencia- así que le
pedimos “ride” nuevamente a Mocky para ir a la
tienda de Lando y ver que tenía para nosotros.
Como
no estaba, optamos por ir a almorzar, encontramos un
bonito restaurante en el centro a 4 cuadras del negocio
de Lando, comimos, nada excepcional, pero si CARO, todo
es caro, por aquellos rumbos.
Volvimos a la tienda y esperamos un rato y apareció
Lando con una manivela en la mano y me dijo que estaba
por cambiársela a la moto que me había
guardado, Felipe y Walter consiguieron su par de scooters
– con los que se dieron gusto- principalmente
Walter que le sacó el jugo - Mientras Illeam
y yo nos fuimos al taller de Lando a ver que como estaba
nuestra nueva “amiga”, |
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Lando
optó por darnos una XL 1200 para no tener que
sufrir más con la cambiada de manivela, así
que listos – por fin- solo que con un pequeño
detalle, freno trasero nahhhh y sin asiento para mi
esposa, sin embargo con un paño, y una “renovación
de cariño” – tenía que agarrarse
bien- por la falta de respaldar, empezamos a rodar por
Bonaire.
Volvimos a la Big Brother para descansar y prepararnos
para la fiesta de inscripción y respirar ese
“maravilloso” aire acondicionado, que tanto
necesitábamos. |
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Llegó
la noche y salimos gracias a la falta de sol se podía
usar el “traje de luces” entiéndase
usar los “colores” –no sé como
le hacen ellos- para usar siempre los chalecos de cuero,
en fin pagamos la inscripción $ 20.oo y empezamos
la fiesta. Nuestro compatriota Angel ( vive en Bonaire
) estaba repartiendo los tragos de cortesía,
después con el cambio de turno, tuvimos tiempo
de compartir con él y conocer a |
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su esposa, muy bella gente, siempre estuvieron pendientes
de nosotros, hasta pancito fresco nos llevaron al día
siguiente.
De vuelta a la fiesta. Nos estábamos divirtiendo conversando
con algunos que nos visitaron y siempre pendientes de cómo
la estábamos pasando, excelente el trato.
Por un rato me mataron el ambiente festivo, al tener que ir
a una “microreunión” con el jefe de la
policía, para que nos diera algunos “detalles”
de lo que no quería que pasara, así que en medio
de los representantes de Aruba, Bonaire y Curacao me dieron
toda la “retahíla” en papiamentu, de la
cual no entendí ni hostia, por fin al final “palito”
me puso al tanto de lo que para mi balbuceaba el policía,
su principal preocupación era velocidad, pero más
que nada la “quemada de llantas” que por esas
latitudes es muy común.
Libre, otra vez, para seguir disfrutando de unos cuantos “tamarindos”,
y seguir con la fiesta, nos trasladamos a 2 cuadras de ahí
frente al mar para unos “fuegos artificiales”
impresionantes, lástima que el puto flash de la cámara
se jodió porque valía la pena esas y otras fotos
de las actividades nocturnas, ok bueno seguimos más
música y más tamarindos...ya ha estas alturas
“Johnnie” ya había empezado a hacer de
las suyas en mi organismo...era tal la matazón de neuronas
que mi “YING”, después de un comentario
que hice...no me acuerdo sinceramente que lo hubiese hecho
a “viva voz” -me dejé decir que mi mujer
no tenía ningún problema conmigo y las féminas
de la isla, ya que no eran de mi tipo –muy oscuritas-
me “invitaron a ir a comer algo” terminé
comiendo un combo de KFC con lo que los sistemas empezaron
a volver a la normalidad con el fallo, de que el sueño
se hizo presente, así que después de un leve
“cambio de marcha” una cervecita para ir a dormir,
jalamos a la Big Brother.
Al
día siguiente nos levantamos tarde, tarde, tarde
por lo que no llegamos a la salida el ride, y nos fuimos
por nuestra cuenta a buscar el lugar –Rincon-
un pequeño pueblo muy pintoresco en donde había
una feria con artesanías, comida típica
y demás.
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Después
de un rato por ahí decidimos regresar por el
mismo camino ya que había visto un rótulo
con la indicación de que había “escrituras
indígenas”, así que Felipe y Walter
nos acompañaron a ver de que se trataba, de la
calle principal avanzamos casi dos km por un sendero
hasta que llegamos al lugar, y se podía apreciar
algunas inscripciones con forma de animales en la parte
superior de unas casi |
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cuevas, lo que se denotaba es que en algún momento
aquello estaba frente al mar por el desgaste natural
de las paredes,.
de ahí nos dirigimos hacia la punta que se veía
Boca Onima y avanzamos hasta donde las motos pudieron,
impresionante el mar y una entrada del mismo en la roca,
transparente el agua, una belleza de lugar |
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Volvimos
a casa a descansar, y otra vez dormimos más de
la cuenta por lo que otra vez salimos tarde, ya que
el lugar no es muy grande y teniendo el punto de llegada
salimos directo para allá, sorpresa la que se
llevaron “Palito” “TC” y otros
de los organizadores cuando nos vieron llegar –demasiado
temprano- estaban apenas esperando las sillas y mesas
para la carne asada, así que “Palito”
me dió direcciones |
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por lo que se me empezó
a hacer de noche –la intención del ride de ese
día era de manejar viendo el atardecer- y pasar por
el lugar de descanso de los flamingos que llegan por montones.
Me decidí a hacer la ruta aunque fuera de noche...hay
mi hermano...se me paró la peluca por los lugares que
tuve que pasar, nada de nada, una oscuridad de la p... madre
ahí salía el coco es más llegué
a un punto en que había un rótulo que decía
“viaja bajo su propio riesgo” ...supuse que no
era por ahí y doblé hacia mi derecha y seguí
por una estrecha ruta, que de día –al día
siguiente pasamos por ahí- en dirección contraria-
realmente era un deleite a los ojos con el mar a un lado y
unos cerros, bueno no rajemos unos “cerritos”
al otro lado. En fin gracias a Dios llegamos a la carne asada
en un cerro en el punto más alto de la isla de donde
se podía ver toda la costa, así que otra comilona
y otra bebida de tamarindos- hay que andar preparados- yo
cargué mi provisión personal todo el viaje –nunca
se sabe-.
Terminamos
de vuelta hacia un pueblito en donde había música
en vivo Tera Kora para la celebración de los
155 años de fundación ahí vacilamos
un buen rato más que nada por la compañía,
Andrés ( Capi ) debe recordar muy bien a Joao
y Christian.
De ahí para el City Café en el centro
de la ciudad para seguir con la parranda, ahí
había exhibición de carros, |
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motos y el muy esperado
concurso de pulsos. A la hora de la inscripción escogimos
“dedocráticamente” a Walter para que nos
representara, una muy buena participación en la que
le hicimos barra a más no poder, pero ni modo no siempre
se puede ganar –más con los competidores presentes-
de hecho el ganador un holandés de mediana estatura
pero pura fibra les dio a todos por la torre, de hecho después
de ganar retó al que quisiera probar suerte –ojo
después de haber hecho varios pulsos- supuestamente
debían agarrarlo cansado pero que va, el tipo es un
profesional en esa materia porque lo que pretendía
era que fuera apostado y un par de “burros” mordieron
el anzuelo, hasta que llegó el punto en que Lando –presidente
de los Bonaire Bikers- tuvo que ponerle fin al asunto ya que
se vió que el grupito eran “hustlers” profesionales
en busca de unos cuantos $ extra.
En el departamento femenino no hubo forma de que Illeam se
dejara engatuzar para participar –tontilla la mujer-
vieran la clase de “mujercitas” que se apuntaron
a la competencia, al final repitió la campeona del
año anterior, que les cuento –yo no le entro
ni a putas-.
Al
día siguiente –por fin- temprano- de hecho
demasiado temprano llegamos al desayuno y esperamos
a que llegara el resto de los participantes ahí
si se vió la cantidad de gente que llegó
para el evento. Nos llevaron a almorzar a Rincón
y de vuelta por el “tramo de película-
película de terror, que habíamos pasado
Illeam y yo la noche anterior, de día no se veía
nada atemorizante, de hecho muy lindo |
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el paseo, ah, y esta vez
si vimos flamingos, el día anterior solo que fueran
fosforescentes los hubiéramos visto.
Aprovechamos
para darnos una escapada conocer las Salinas, y les
digo –hay que estar ahí- definitivamente
increíble, nunca había visto cosa semejante
se veía todo tan surrealista, el color Lila del
agua, así como lo oyen lila, en contraste con
un celeste del cielo y unas nubes que te dan la sensación
de que realmente el buen Dios tiene don de artista,
que se luce con los colores y contrastes, ah pero por
supuesto |
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las estrellas de la función las dejaba para lo último,
las montañas de sal, enormes, de hecho las vimos desde
el bote a la distancia cuando nos aproximábamos a la
isla el primer día, de ahí que tuviéramos
la necesidad de ver de cerca aquellos gigantes. Dicen que
una foto vale mil palabras, bueno por eso tomamos tantas del
lugar, aunque para el artículo obviamente escogimos
solo las que mejor crédito dan a lo que se ve por aquellos
lados.
Otro
elemento interesante el puente que pasa por encima de
la carretera que usan para cargar los barcos con la
sal, el tamaño que tiene además de los
“barquitos” todo en tamaños desproporcionados
a lo que uno más o menos pueda estar acostumbrado.
Entablamos conversación con el guarda de turno
Eduardo García un venezolano que llegó
a Bonaire para quedarse pero no nos podía dejar
entrar así |
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que nos dijo que volviéramos al día siguiente
temprano para que nos dieran un pequeño tour por las
salinas. Y así lo hicimos al día siguiente que
era el día de partida, nos fuimos otra vez para terminar
de sacarle el jugo a la visita a Bonaire.
Llegó
la hora de partida a las 11:00 a.m. estábamos
a la espera de Kellie con el pick up para recoger nuestro
equipaje devolver las motos y salir de vuelta a Curacao.
Subimos las cosas al bote, solo que esta vez –con
la experiencia- del viaje anterior nos quedamos dentro
de la cabina,para disfrutar |
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del
tan necesitado aire acondicionado y la comodidad de
los sillones bien acolchados que invitaban a dormir,
no desaprovechamos la oportunidad y nos dimos una buena
dormida, supongo que por eso el viaje se hizo más
corto.
Capítulo aparte y digno de mencionar fue que
2 locos en jet ski nos iban siguiendo todo el camino
de Bonaire a Curacao, de verdad hay que tener una buena
condición física para echarse ese “ride”,
no solo eso, me quedé frío cuando ví
como el capitán les daba “asistencia”
para calmar la sed y el calor |
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de
ir montados en esos aparatos, traten de visualizarlo
el Capitán se paraba cerca de la orilla del barco
–estribor- o babor- bueno a la derecha y estiraba
el brazo dejando caer una cerveza al mar la cual la
estela del bote empujaba hacia el lado en donde uno
de los “locos” la recogía para refrescar
la garganta, creí que era una “proeza”
pero después de la tercera me dí cuenta
que estaban |
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acostumbrados al “rito” ese.
Llegamos
a Curacao y en la noche llevamos a cenar a nuestros
anfitriones y sus familias de vuelta al Rodeo que nos
dejó impresionados por la buena comida.
Al día siguiente nos encontramos con un itinerario
bien cargado, para empezar nos fuimos a conocer la destilería
de licor de Curacao, un licor único en el mundo
por el fruto que se usa para fabricarlo – una
especie |
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de naranjilla- la fábrica
es totalmente artesanal y su producción no es excesivamente
grande, de ahí la exclusividad del licor, obviamente
no podía negarme a unas cuantas muestras y a traerme
una pequeña colección – ya que se hacen
de diferentes colores aunque el sabor es el mismo.
De
ahí nos dirigimos a recibir lo que para la mayoría
de nosotros fue un curso –rápido-intensivo-
de buceo. Fue una experiencia increíble, personalmente
nunca había buceado de a de veras –full
equipo- tanques, etc, etc. Inolvidable aunque por algunos
momentos un tanto inquietante por el tamaño de
algunos “pejes” con los que teníamos
que compartir ese espacio azul inmenso que bajo la superficie |
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deja de ser tan estático
y cobra vida ante los ojos.
Otro
día más, con más cosas que hacer,
y nuevas experiencias para recordar, salimos en la mañana
de tour por la capital de Curacao, Willemstad, tomamos
un pequeño “tren” muy colorido por
cierto, y como legítimos turistas anduvimos por
toda la capital..
Al atardecer nos sorprendió Leo con viejo |
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Militar
en el que nos fuimos a pasear por algunas propiedades
privadas fuera de los límites del paseo normal
de cualquier turista que vaya a Curacao, con una nadada
nocturna en el mar para cerrar con broche de oro un
día bien movido.
La siguiente mañana salimos “de compras”
aun quemás bien fue salir a “ver ventanas” |
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sin embargo si encontré
un encargo de mis hijos- el rato se puso interesante porque
nos separamos del resto del grupo- no los íbamos a
arrastrar por las tiendas de juguetes-por lo que le pedimos
a Keilly que nos dejara en un centro comercial en las afueras
de Willemstad con la intención de encontrarnos en la
ciudad algunas horas después.
Después de encontrar el tan buscado encargo teníamos
que encontrar la manera de llegar a la ciudad, y sorpresa
en Curacao no se ven taxis por ningún lado, así
que después de llevar sol como pobres diablos, nos
aventuramos a tomar una buseta que gracias a Dios nos llevó
al centro de la ciudad, conseguí una tarjeta telefónica
y contacté a Keilly para vernos en el centro, y terminar
de “ventanear”.
Se nos
acaba el tiempo y ya casi era hora de regresar a la
realidad, nuestro último día nuestros
anfitriones nuevamente se esmeraron por mantenernos
ocupados así que nos invitaron a un almuerzo
en la playa con estofado de cabrito, yo tengo buen estómago
y me arriesgo con las comidas pero hay ciertos límites
que no debería pasar por alto, en fin el “cabrito”
se encargaría de pasarme la factura |
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al final del día.
Luego del almuerzo nos retiramos a descansar para salir al
anochecer, nos mantuvieron en suspenso sobre el que haríamos
nuestra última noche en Curacao, así que cuando
salimos nos recogió el “gitanomóvil”
y nos dirigimos a la marina.
La sorpresa
fue la fiesta de despedida que los Easy Riders –todo
el grupo- nos hicieron, sin palabras, de verdad que
fueron más allá del deber... la fiesta
la organizaron a bordo de un “barco-fiesta”
bautizado MI DUCI, con música, Karaoke, carne
asada, y todo lo que pudiéramos beber navegando
alrededor de un golfo. |
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Realmente
que queda uno en deuda por todas las atenciones brindadas
y me da pena no poder ser igual de espléndido.
Como consuelo nos decimos a nosotros mismos que no es
lo mismo atender a 8 personas que a 30 o más. |
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Termino con un GRACIAS de corazón,
OPI BON…. ( Papiamento –que en Tiquicia equivaldría
a PURA VIDA )
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